Castaño. Miguel de Cervantes

Era la noche, como se ha dicho, oscura, y ellos acertaron a entrar entre unos árboles altos, cuyas hojas movidas del blando viento hacían un temeroso y manso ruído; de manera que la soledad, el sitio, la oscuridad, el ruido del agua, con el susurro de las hojas, todo causaba horror y espanto. ……Acabó en esto de descubrirse el alba, y de parecer distintamente las cosas, y vio Don Quijote que estaban entre unos árboles altos, que ellos eran castaños, que hacen la sombra muy oscura.

Miguel de Cervantes. «El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha».

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