Abedul. Didier van Cauwelaert

Yo tenia la edad de Raoul, y recé tanto, abrazado a los troncos, que Dios o las hadas me concedieron enseguida la vida que me había construído en sueños. Allí seguía yendo a invocar y agradecer las fuerzas que actuaban a mi alrededor … un día descubrí un pequeño arbusto, tendido en mitad del sendero y medio roto por el paso de los ciervos. Lo enderecé y planté una rama gruesa cerca del tronco para sostenerlo a modo de horquilla. A medida que pasaban los meses veía cómo perdía las hojas y le salían otras nuevas, y cómo iba cicatrizando. Hoy es un espléndido abedul, y como recuerdo he dejado allí la rama tutora, que en verano disimula bajo la espesura de su follaje.

Didier van Cauwelaert

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