Vegetación en las Hoces del río Duratón

Debido a lo peculiar de la geología y morfología de las Hoces, existe una rica diversidad de biotopos. Los diferentes tipos de vegetación cobijan diferente fauna, pero los cortados, con sus cuevas y oquedades, son donde se asientan los lugares de nidificación de las aves que han hecho famosas las Hoces.

Aliso. Hoces del Duratón
Cornejo. Hoces del Duratón
Acer pseudoplatanus. Hoces del Duratón
Peonia. Hoces del Duratón

Vegetación de las Hoces del Río Duratón.

En el área protegida se dan diferentes hábitats debido a las diferencias climáticas y de suelo existentes.

Se distinguen tres zonas diferentes y diferenciadas:

  • la paramera en la zona superior
  • el bosque de ribera a la orilla del río
  • los cortados

Se han registrado 572 especies de flora.

La paramera

La zona paramera, que ocupa la mayor parte de la superficie del parque, se ubica en la zona superior, donde el suelo es seco y pobre. En él abundan formaciones de sabinas albares, enebro común y enebro de la miera que se complementan con matorral de tomillos, aulagas, salvias, espliegos que domina en las áreas despejadas.

Estos sabinares han sido muy afectados por la acción humana y se han visto sustituidos por los tomillares y aulagares que han llegado a conformar una pseudo-estepa. En algunas áreas, particularmente en el cuadrante suroccidental, hay plantaciones de pino resinero destinados al aprovechamiento de la resina, aunque hoy prácticamente están abandonados. Estas plantaciones están asentadas sobre acumulaciones de arenas de origen eólico y cumplen con la función de fijarlas.

Unidad austera y de escasa vegetación, debido a su localización y al clima al que está sometida, la paramera ocupa la mayor parte de la zona alta del Parque.

Territorio de suelo calizo, seco y pobre, en el que la vegetación natural, entremezclada con afloramientos rocosos, constituyen manchas de bosques más o menos abiertos de Sabina albar (Juniperus thurifera), Enebro común (Juniperus communis) y Enebro de la miera (Juniperus oxycedrus), que se alternan con áreas despejadas, en las que dominan tomillos (Thymus sp.), aulagas (Genista scorpius) y otras plantas, principalmente aromáticas, como el espliego (Lavandula latifolia) y la salvia (Salvia lavandulifolia) y que forman, el hábitat de la Alondra ricotí o de Dupont (Chersophillus duponti), especie tímida y escondidiza incluida en el Anexo I de la Directiva Aves (79/409/CEE) característica de esta zona del cañón, así como la Perdiz, la Cogujada común y montesina, la totovía o la Alondra común.

En las zonas con vegetación más densa son frecuentes algunas especies de Alcaudones y de Zorzales. Además de las aves, en la zona del páramo abundan la Liebre y los pequeños roedores, así como Lagarto ocelado (Lacerta lepida) o la Culebra bastarda (Malpolon Monspessulanus) entre los reptiles.

 

Los cortados o ecosistema rupícola

Las paredes verticales que conforman esta área de cortados y barrancos descienden desde la altura de los páramos hasta el fondo del cañón. Son una unidad de roquedos con muy poca tierra y con escasez de agua, lo que hace que unidos a la inaccesibilidad del mismo, este hábitat sea muy diferente a los otros dos debido a sus singularidades morfológicas.

En los cortados abundan las oquedades, balmas, grietas y resaltes en los que se han establecido especies rupícolas (que se cría en las rocas) como los sedos o pampajaritos (Sedum acre, S. dasyphyllum y S. sediforme), los ombligos de Venus, té de roca, espuelilla, perejil, campanuela y milamores.2 Cerca de los lugares de nidificación se dan especies nitrófilas (que crecen en sustratos ricos en nitrógeno) debido a los excrementos de las aves, como los zapatitos de la Virgen, el pumilo, la hiedra, el culantrillo de pozo y el asplenio, éstos últimos buscando agua entre las grietas.8

En las repisas y balmas, donde se conforma algo más de suelo, la vegetación es de mayor porte, proliferando arbustos y arbolillos como el guillomo, la cornicabra, el espino negro, la higuera y el mostajo, y allí donde puede crecer, la hierba cubre la roca.

Los cortados y barrancos descienden abruptamente desde la paramera caliza hasta el fondo del cañón.

Formados por el proceso kárstico, en sus largas y erguidas paredes albergan una interesante variedad de especies vegetales, adaptadas a vivir en unas difíciles condiciones de escasez de suelo y agua, aprovechando grietas y resaltes. Las más características son los Zapatitos de la Virgen (Sarcocapnos enneaphylla), Ombligo de Venus (Umbilicus rupestres), Pampajarito (Sedum acre), junto con otras especies de su misma familia, el Té de roca (Jasonia glutinosa) y también la Hiedra (Hedera helix), tapizando las paredes rocosas. Entre las oquedades de las rocas calizas aparecen otras especies de vegetación como espuelilla, perejil, campanuela, pupilo y milamores, mientras que en repisas con algo más de suelo se pueden ver plantas de mayor talla como Espino negro (Rhamnus lycioides), Guillomo (Amelanchier ovalis), Cornicabra (Pistacia terebinthus.), Mostajo (Sorbus torminalis), Higuera (Ficus carica).

Debido a su situación de difícil acceso y a sus intrincadas características, los cortados son utilizados por numerosas especies de aves rapaces, como lugar de cría y reposo, entre las que destaca el Buitre leonado (Gyps fulvus), emblemática ave que tiene en las Hoces una de las mayores colonias reproductoras de Europa con 590 parejas censadas en el año 2004.

Otras especies que habitan en los cortados son el Alimoche (Neophron percnopterus), el Halcón peregrino (Falco peregrinus), el Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), el Búho real (Bubo bubo) y el Águila real (Aquila chrysaetos). Además de las rapaces, hay córvidos como Grajilla (Corvus monedula) y Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y paseriformes como Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris), Roquero rojo (Monticola saxatilis) y solitario (Monticola solitarius), Collalba negra (Oenanthe leucura) y Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), entre otras especies.

El fondo del cañón o ecosistema de ribera

En el fondo del cañón, donde se dan unos suelos más evolucionados con gran disposición de agua y el resguardo que le prestan las paredes, se desarrolla un exuberante bosque de ribera o de galería compuesto por alisos, sauces, álamos, olmos, y fresnos,13 de forma natural hay que sumarle las especies introducidas por el hombre para su explotación, como los chopos de crecimiento rápido destinados al aprovechamiento maderero o los nogales y castaños. El sotobosque que acompaña a este tipo de bosque está compuesto por especies como el cornejo, saúco, zarzamora, rosal silvestre, endrino y majuelo.

Las diferentes especies se van distribuyendo en bandas dependiendo de las necesidades de humedad que precisen. En la zona más cercana al río se ubican las especies que requieren más agua, llegando incluso a estar en contacto con ella. En esta zona abundan juncos, eneas, carrizos y espadañas, siempre que haya luz suficiente. Más alejados se sitúan los sauces en sus dos formas, la arbórea y la arbustiva, y los alisos. La banda siguiente la ocupan chopos y álamos para que, seguidamente, primero entremezclados y luego ocupando los niveles superiores, se establezcan olmos y fresnos. Los arces, blanco y de Montpellier, así como diferentes especies de frutales asilvestrados (nogales, almendros, ciruelos, cerezos y avellanos) salpican todo el fondo del cañón. Se complementan estos bosques con el sotobosque indicado anteriormente.

El bosque de ribera o bosque de galería, ocupa el fondo del cañón, salvo en el tercio final de las Hoces, en el que está cubierto por el agua del embalse de Burgomillodo.

Se encuentra estructurado de forma que las diferentes especies vegetales se disponen en bandas más o menos cercanas al río según su necesidad de humedad en el suelo. Así, La primera franja la forman los Sauces (Salix sp.), tanto arbóreos como arbustivos, y los Alisos (Alnus glutinosa), junto con especies no arbóreas en contacto con el agua como Juncos, Eneas, Carrizos y Espadañas, en aquellas orillas donde los árboles permiten el paso de luz suficiente, que en su conjunto, forman los restos de bosque aluvial Alnion glutinoso-incanae , todavía presente en el Parque Natural y hábitat prioritario según la Directiva Hábitats (92/43/CEE), en este momento en proceso de recuperación y mejora.

Un poco más alejados de la orilla, se encuentran los Chopos o Álamos (Populus alba y Populus nigra), con ejemplares naturales junto con otros plantados para la obtención de madera. Entre ellos o en niveles superiores hay también ejemplares de Olmos (Ulmus minor) y Fresnos (Fraxinus ssp.)

Otras especies arbóreas que podemos encontrar salpicadas por el fondo del cañón son Arce blanco y de Montpelier, y frutales asilvestrados como Nogales, Almendros, Ciruelos, Cerezos y Avellanos, junto con especies arbustivas como Zarzamoras, Rosales silvestres, Saúcos, Cornejos, Boneteros, Endrinos y Majuelos.

El fondo del cañón es sin duda la zona del Parque con mayor diversidad faunística, debido a su abundante vegetación y a la presencia de agua. Las diversas especies de aves que pueblan el bosque de ribera en las distintas estaciones del año, buscan su alimento de forma preferente en alguno de los estratos vegetales, aprovechando al máximo sus adaptaciones morfológicas y evitando la competencia entre ellas. Así, Mirlo, Pinzón vulgar, Ruiseñor común o Petirrojo se alimentan en el suelo, diversas especies de Currucas, Herrerillo común o Carbonero común lo hacen en matorrales y follaje arbóreo, Mitos u Oropéndolas en las copas y, Pito real, Agateador común o Trepador azul explotan los insectos que viven en los troncos. Por su parte, el Mirlo acuático captura invertebrados acuáticos mientras está sumergido.

En el invierno pueden verse en las aguas del embalse Ánades reales, Cercetas comunes, Cormoranes grandes y Garzas reales.

Entre los peces, son muy abundantes los Barbos y las Carpas (especialmente en el embalse), bermejuelas, entre otras especies.

Cabe destacar la presencia de Nutria (Lutra lutra), así como de Visón americano, población procedente de ejemplares escapados de granjas peleteras. Otras especies foráneas presentes en el río son el Cangrejo señal y la Perca americana. Entre los anfibios se pueden citar la Ranita de San Antonio y la Rana común, ambas muy ligadas al río, y los Sapos común, partero y corredor. Alguna de las especies más frecuentes de reptiles son la Culebra viperina, siempre en o próxima al agua, la Culebra de escalera o la Lagartija colilarga.

Pinares sobre arena

Los arenales se sitúan en la zona superior del suroeste del Parque Natural, y se encuentran cubiertos por pinares que, en su mayoría son masas de Pino resinero (Pinus pinaster), fueron plantados por su aprovechamiento resinero, hace unas décadas. Estos montes ejercen una función muy importante de fijación de las arenas evitando la erosión en esta parte del Parque Natural.

Estos pinares sobre arena, albergan un importante grupo de rapaces forestales, donde destacan Busardo ratonero (Buteo buteo), Azor (Accipiter gentilis), Gavilán (Accipeter nissus), Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus), Águila culebrera (Circus gallicus) y los Milanos, negro (Milvus migrans) y real (Milvus milvus); además de algunas rapaces nocturnas como cárabo (Strix Arauco) o Búho chico (Asio otus), y otras aves como Paloma torcaz, Chotacabras gris, Herrerillo capuchino, etc. por citar algunas especies.

En estas zonas forestales habitan también distintas especies de mamíferos – ninguna exclusiva de este medio – como Tejón, Gineta, Garduña, Comadreja, Ardilla, Corzo o Jabalí, además de varias especies de ratones y topillos.

Fuente:  Red de Espacios Naturales. Junta de Castilla y León . Adaptado por Visitarb Madrid

Algunas consideraciones sobre el Espacio Natural.

EJE NATURAL

El Parque Natural se encuentra dividido por un eje constituido por el río Duratón, que discurre serpenteante en su cauce medio, recorriendo los términos municipales de Sepúlveda, Sebúlcor y Carrascal del Río, a lo largo de unos 25 kilómetros de longitud.

CORTADOS Y HOCES

A lo largo de su sinuoso recorrido, el Duratón ha ido excavando un cañón de forma espectacular, erosionando las rocas calizas y dolomíticas características del paisaje de la zona. Este cañón en ocasiones deja a su paso paredes de más de 70 metros y describe cerrados meandros de gran belleza, que le dan el nombre de hoces.

HÁBITATS Y ESPECIES

Destaca la presencia de una alta biodiversidad debida al alto grado de conservación de los diferentes ambientes que se encuentran dentro del Parque Natural, lo que implica la existencia de numerosos hábitats y especies de fauna, especialmente aves, entre las que sobresale, por su importancia numérica, el Buitre leonado (Gyps fulvus), visible fácilmente a lo largo de todo el Espacio Natural y ave emblemática de la zona.

PATRIMONIO CULTURAL

Además, el Parque y su entorno atesoran un rico Patrimonio histórico-artístico, como es el caso de las ermitas de San Frutos y de San Julián, o el Monasterio de La Hoz, que se encuentran a lo largo del cañón, así como otros restos que dan muestra de la ocupación humana del lugar desde tiempos muy remotos.

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