CAMPO DEL MORO

Punto de encuentro: Paseo de la Virgen del Puerto nº1, en la entrada al parque.

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Introducción histórica a los Jardines del Campo del Moro

El llamado “Campo del Moro” es el jardín principal del Palacio Real de Madrid, y tiene un extensión de 20 hectáreas. Su nombre viene del ejército de almorávides del emir Alí Ben Yusuf# que supuestamente acampó en las cercanías en 1109 durante un asedio de la villa ya reconquistada en 1085 por los castellanos.

En el lugar del actual Palacio estaba un alcázar árabe, fortaleza del rey de taifas de Toledo. Pasó a manos de Alfonso VI de Castilla en 1085, y más tarde fue una de las residencias preferidas de los reyes de la Casa de Trastamara (1369-1516). Enrique IV murió allí en 1474, y los Reyes Católicos pasaron el invierno de 1482-83 en al Alcázar madrileño.
El Emperador Carlos V era muy aficionado de Madrid, y desde su reinado en adelante el “Alcázar de los Austrias” era cada vez menos fortaleza y más palacio, a pesar de lo cual el lugar con sus fuertes desniveles imponía un cierto carácter defensivo, militar. En época de Felipe II, quien en 1561 estableció la capital del reino en Madrid, existían jardines en diferentes zonas del Alcázar, y el parque (donde ahora se encuentra el Campo del Moro) era coto de caza menor. Durante el ‘Siglo de Oro’ el parque era lugar de fiestas y torneos (citado por autores como Lope de Vega y Calderón de la Barca), siendo cercado con tapia bajo Felipe IV, durante cuyo reinado hay mención además de un “jardín de simples” (o plantas medicinales), tradición que continuó hasta finales del siglo XVIII. También hay constancia de la existencia en el lugar de árboles de buen porte.

En la Nochebuena de 1734 ocurrió un voraz incendio en el Alcázar, y Felipe V (primero de los reyes de España de la Casa de Borbón) ordenó la construcción de un nuevo Palacio Real en el mismo lugar. El segundo arquitecto del mismo fue el italiano Giovanni Battista Sacchetti, quien en 1737 y 1738 preparó un proyecto para los jardines, que no llegó a realizarse. Sin embargo, se tallaron árboles y se instalaron los talleres de las obras que duraban más de 30 años. En 1746 y 1747 un nuevo proyecto fue elaborado por Esteban Boutelou, jardinero mayor de Aranjuez, y aunque no se llevó a efecto sí se comenzaron obras de desmonte de tierras que continuaron hasta 1769.

Fue en el siglo XIX durante el reinado de Isabel II que se remodeló como verdadero jardín (como así también la vecina Plaza de Oriente). En 1844 se encargó un nuevo proyecto a don Narciso Pascual y Colomer, arquitecto mayor del Palacio, y aunque no se realizó en su totalidad se solucionó en parte la traída del agua y se colocaron dos fuentes espléndidas en el eje principal del Palacio:

La Fuente de los Tritones, de mármol blanco mandado labrar por Felipe IV para Aranjuez, en cuyo Jardín de la Isla estuvo colocada la fuente desde 1657.

La Fuente de las Conchas, labrada de mármol blanco por Francisco Gutiérrez y Manuel Álvarez según diseño de Ventura Rodríguez para el Palacio de Boadilla del Monte. Los Duques de San Fernando regalaron la fuente a Fernando VII, y se instaló inicialmente en los jardines que en Vista Alegre tenía la Reina doña María Cristina de Borbón.
Pascual y Colomer viajó a Berlín y a Londres en 1851, y a su regreso construyó una gran estufa (o invernadero) de conservación de plantas. La traída de aguas del río Lozoya a través del Canal de Isabel II resultó fundamental para el desarrollo del jardín como tal, y se hicieron enormes trabajos de relleno de los desmontes utilizando escombros y materiales de derribo extraídos durante la ampliación de la Puerta del Sol.

Durante la Regencia de la Reina doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, en 1890 el parque recibió el impulso definitivo con el proyecto del jardinero catalán Ramón Oliva, en general del tipo paisajista en el llamado “estilo inglés”, con caminos serpenteando entre céspedes y bosquecillos, además de otras fuentes y estatuas, aunque conservando las dos fuentes en el eje principal. Se plantaron más de 1.500 coníferas, otros 9.170 árboles de distintas especies, 6.500 arbustos variados de hoja perenne, 2.300 de hoja caduca, 400 palmeras, 12.000 rosales y un número elevado de lilas, rododendros y frutales. En 1898 el arquitecto Repullés construyo varias casas de madera que recuerdan los caprichos de la Alameda de Osuna, como son el Chalet de la Reina y el Chalet Rústico.

Los jardines sufrieron daños durante la Guerra de España de 1936-39, pero fueron restaurados durante los años ’40 con grandes céspedes verdes en el eje central y la construcción de un edificio que durante unos años sirvió de Museo de Carruajes, con estanques y puente románticos. Una buena vista del conjunto se obtiene desde la entrada, por el Paseo de la Virgen del Puerto.

Bibliografía

Carmen AÑÓN, Mónica LUENGO, Ana LUENGO: Jardines artísticos de España. Espasa Calpe. Madrid, 1995, pp.78-87.

Barbara SEGALL: Gardens of Spain and Portugal. Mitchell Beazley. London, 1999, p.54.

Texto: Mervyn SAMUEL

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