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El verde de los baños vegetales

Baños verdes …en el color verde

Hemos pretendido dar a la expresión “baños verdes” la mayor fuerza de emoción positiva de la que somos capaces para transmitir nuestro entusiasmo por los paseos botánicos en los parques urbanos y zonas verdes  de la comunidad.

En otra ocasión nos hemos referido a las  connotaciones del término “baño”, indefectiblemente ligado a la inmersión en  cualquier elemento que nos permita sentirnos empapados, tanto sea el agua como la luz, el oxígeno, el cariño o la sabiduría, por eso hay baños verdes o baños de verde, como queráis.

El verde no es un color primario, ya que se obtiene mezclando azul y amarillo, pero está tan presente en nuestras experiencias, es tan “natural”, que desde un punto de vista psicológico lo consideramos como primario.

En nuestra sociedad informatizada  hablamos de los verdes por su nombre HTML tan  precisos e inequívocos como los de su código, al “verde lima” como #32CD32, o al “verde oscuro” como #006400.  Así que, aunque no lo tengamos en cuenta, nuestros baños verdes en los parques  discurrirían bajo una gama perfectamente determinada  entre el CMYK 100, 0, 100, 0 y el HTLM #008000, más oscuro que el verde puro aditivo.

La de los códigos es una nomenclatura moderna que  ha dejado obsoleta a otra más objetual, pero que también seguimos utilizando cuando hablamos del verde cardenillo o verdín del cobre, del verde jade, turquesa, malaquita o esmeralda, del  Irlandés, verde persa, cerceta o teal, verde botella, chartreuse o absenta, verde pastel, verde Hooker, verde loro o verde inglés.

Sin embargo, nuestros baños  los realizamos en un verde vegetal

¿Cuántas veces os habéis sentido plenamente inmersos en ese color verde de hierba, de trébol o de prado húmedo? ¿Habéis contemplado el verde azulado de la menta,  el glauco del cedro o del pinsapo, el verde pino, el verde amarillento de la lima, el verde té, el de manzana o el de la oliva? Y si permanecisteis en el paseo del parque hasta caer la tarde, ¿No os habéis sentido impresionados por los tonos verdes grisáceos, el verde aguacate, el del pistacho,  el del musgo o el del helecho ya casi verde noche, verde oscuro, verde bosque?

Aunque ninguna realidad material es verde.

El color es una interpretación de nuestro cerebro, una decodificación de la energía que refleja la materia,  la cual estimula determinadas células receptoras especializadas de nuestra retina como los conos y los bastones, convirtiendo la energía electromagnética de la luz en química. Estas células solo “trabajan” o son sensibles a dos o  tres longitudes de onda del espectro visible de la luz, a los que llamamos colores primarios, que para el ser humano son las del rojo, el verde y el azul.

El verde es el color reflejado por la vegetosfera, es el “verde naturaleza” debido a un pigmento clorofílico y abundante,  que se coloca en el cuarto lugar, justo en el centro del espectro visible tanto Newtoniano como del arco iris, entre el cian y el amarillo, con una longitud de onda de entre 500 a 560  nm.

Distintas longitudes de ondas reflejadas por los objetos (para el espectro visible desde los 380 nm y los 770 nm), distintos receptores (conos para los colores y bastones para la intensidad y el brillo)  y distinta evolución de los cerebros decodificadores, harán que el animal “reconozca” distintos colores.

Los perros no ven el rojo ni el verde,

Los equinos solo ven azules y rojos, las aves diurnas el rojo, naranja, amarillo, verde, azul y sus tonos e incluso la luz ultravioleta radiada por el sol, pero las aves nocturnas como los búhos y las lechuzas solo ven en blanco y negro, aunque poseen una gran agudeza visual en horas crepusculares de poca iluminación, por tener un elevado número de bastones en su retina…

Y ya sabemos que el amarillo apasiona a los insectos, una seducción con la que la vegetosfera se asegura la polinización, al mismo tiempo que les oculta los frutos con el rojo, que sin embargo lo utiliza para atraer a las aves que deberán comérselos y diseminar posteriormente sus semillas.

El campeón de la visión cromática es un lepidóptero

Las abejas, son también sensibles, como las aves, a la luz ultravioleta, pero respecto a la discriminación de colores de flores el record  lo tienen las mariposas, que poseen cuatro tipos diferentes de conos.  El lepidóptero  camarón mantis tiene por lo menos 12 clases de células sensibles al color y probablemente sea el animal que más colores perciba.

Los cerebros están interesados en distinguir colores.

Queda claro  que los colores,  detectados por los distintos cerebros de los animales,  modifican sus comportamientos y por tanto pueden influir en motivaciones y decisiones  para su supervivencia y la de la especie: descubrir las fuentes de alimentación, dejarse impresionar por los cortejos sexuales,  camuflarse para escapar de los depredadores, etc.

Y los artistas, diseñadores, arquitectos y  publicistas desean manejarlos porque consideran que cada color llama la atención, expresa un significado, provoca una reacción y una emoción y  adquiere el valor de un símbolo, capaz de comunicar una idea.

En lo que hace referencia al ser humano, tanto arquitectos como pintores,  diseñadores y publicistas han estado siempre  muy interesados en investigar la influencia de la luz y el color en las emociones de las personas con objeto de provocarlas, modularlas o utilizarlas en favor de nuestro bienestar, motivación y toma de decisiones.

Nosotros ya somos transparentes

Actualmente  los investigadores del comportamiento se valen de dos modernas ciencias la Psicología Experimental que  proporciona información sobre el cómo y el por qué  reaccionan las personas y la Neurociencia, que estudia cómo reacciona el cerebro ante estímulos muy concretos utilizando técnicas como el EEG, resonancia magnética funcional o FMRI, Seguimiento ocular (Eye Tracking), Biofeedback, Electromiografia facial, etc. Los expertos en neuromárketing se informan sobre qué colores mira más la gente, cómo responde  de rápido ante una u otra frecuencia electromagnética, qué color se recuerda mejor, a qué se asocia y cómo reaccionamos cuando activamos  nuestras particulares asociaciones emocionales.

Las modernas técnicas neurológicas, aunque no seamos conscientes de ello,  dejan ver con total transparencia qué niveles de atención estamos prestando segundo a segundo o como valoramos lo que tocamos, oímos o vemos, como los colores.

2000 alemanes opinan sobre colores

Siguiendo un método más convencional, (encuestas a 2000 personas) Eva Heller (2007),  demuestra que los colores y los sentimientos no se combinan de manera accidental, que sus asociaciones no son cuestión de gusto, sino de experiencias universales profundamente enraizadas desde la infancia en nuestro lenguaje y nuestro pensamiento  y ha extraído correlaciones que indican, por ejemplo, que con la alegría y la animación se relacionan los mismos colores que con la actividad y la energía o que a la fidelidad se asocian los mismos colores que a la confianza. Este estudio ahonda en la antropología, el lenguaje, las estructuras sociales, el dinero o la cultura y   sus conclusiones han servido de base para algunos de nuestros comentarios.

Permitido, banderas, dinero, vino verde y sexualidad sin vergüenza

Un ejemplo de esta influencia de las “creencias” generalizadas es la asociación del verde con lo permitido, (semáforos) con la libertad (banderas de reconquista religiosa, como la del Islam), con el florecimiento económico (dinero y vestidos de la “nobleza”) o  incluso con la sexualidad. Parece que la tradición cultural ha llevado al pueblo chino a que relacione el verde dragón de jade con la fertilidad o a que los romanos considerasen al verde como el color favorito de Venus, diosa del amor. Y es curiosa la extensión tan generalizada que se hace del color verde al fruto todavía no maduro, al vino no fermentado y su asociación con la juventud o con la ignorancia.  Hay quien nos ha dicho que los jóvenes son “sinvergüenzas” porque su vergüenza era verde pero se la comió un burro.

Prohibido chupar las pinturas del Veronés

El verde puede ser también  un color venenoso posiblemente por el recuerdo de aquel “verdete”  hecho con limaduras de cobre tratadas con vinagre. El cardenillo se rascaba y mezclado con cola, yema de huevo o aceite como aglutinante era utilizado por los  pintores . También el verde de Schweinfurt (localidad de Alemania) era un acetoarseniato de cobre que se obtenía precipitando el verdete con arsénico y posteriormente tratándolo con ácidos antes de lavarlo, pulverizarlo y secarlo. El “verde Veronés” es una designación de la imitación del verde de Schweinfurt auténtico, elaborada con otros ingredientes. Sin embargo, dada la toxicidad de estos verdes su uso se prohibió.

Las serpientes, lagartos, dragones y demonios reptílicos, venenosos y horripilantes se asocian al verde, cuya simbología de vida se invierte convirtiéndose en destrucción   al combinarse con el negro.

Nada que ver con el verde “guardia civil”, muy posiblemente elegido para pasar desapercibido en un medio rural en el que  conviene no llamar mucho la atención mientras se observa, ni con el “verde cocodrilo” del que gustaban los egipcios llamando “El Gran Verde” a Osiris. Los egipcios relacionaban el color verde con la salud, la juventud y la vida vegetal, lo obtenían de la malaquita, o del escarabajo sagrado pulverizados y lo utilizaban también para maquillarse los párpados.()

El verde, un color para la tranquilidad y el equilibrio

Seguramente la posición intermedia que el color verde ocupa en la escala cromática es lo que  le define como un color equilibrado y funcional, asociado a neutralidad, tranquilidad y seguridad, fuera de los extremos excitantes, incluso se sitúa equidistante entre colores cálidos y frios, o sea, de temperatura agradable.

Entre la sequedad del rojo y  el azul que moja el verde es húmedo…

¿Quiere esto decir que los paseos de baños  verdes pueden influir en nuestra psicología proporcionándonos alegría, descanso en los ojos, relajación,  vitalidad, crecimiento, desarrollo y prosperidad porque el verde es el símbolo de lo que germina, brota y florece?. Es muy posible, incluso demostrable, aunque esto no quiera decir, ni mucho menos, que creamos en la sanación por medio de los colores, sino en cómo influye el imaginario social en nuestro bienestar.

El verde limita al norte con la  tolerancia y la armonía del azul

¿Qué asociamos al verde vegetal en nuestros paseos botánicos? ¿O dicho de otra forma: ¿Qué contrasta con la extensa masa del verde biosfera?,¿Qué la delimita y perfila? Efectivamente,  el azul claro de cielo, por ejemplo. Así que tampoco nos será difícil “creer” que la combinación verde-azul conforme la gama de lo agradable, de la tolerancia, del descanso, de la armonía o de la confianza. Muy posiblemente todos aquellos valores en los que consciente y deliberadamente queramos pensar que puedan ir unidos cuando visitamos un campo abierto sin más límites que lo que pisamos y vemos.

El verde eterno.

Es fácil comprender la profunda impresión que el cerebro humano, en su largo paseo por la vegetosfera, ha recibido del color verde a lo largo de millones de años. De ahí  su fuerte asociación con la esperanza, ya que en un ciclo sin fin,  el blanco y gris del invierno se convertía en una verde primavera.  Nuestros familiares más primitivos solo necesitaban utilizar su humana capacidad de anticipación “prefrontal”,  para estar seguros de que cada cierto tiempo todo volvería a germinar, que la vida se renovaría después de un tiempo frio o del sentimiento triste de una pérdida personal. Incluso, como el mito de Core Perséfone sugería entre los primitivos griegos,   era posible la resurrección tras la muerte…

Y esta es la asociación que a mí más me gusta: los baños verdes  como estímulo de las mejores asociaciones con el frescor, la juventud, la libertad de espíritu, el bienestar, la regeneración, la posibilidad de cambio y  la mejora personal.

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Nota: no vayas de verde si te pierdes en el campo

A mí me gusta advertir que en los paseos por el campo el atuendo verde no es aconsejable porque en un despiste que se convirtiera en pérdida dificultaría el trabajo a los equipos de rescate para distinguirnos entre  lagartos, cocodrilos, arbustos o simplemente del fondo verde del prado. En estos casos, un buen amarillo, tipo impermeable de marinero pescador del norte es más indicado por lo que “canta” y será más perceptible desde el helicóptero, aunque atraiga a los insectos.

Fuentes en internet:

1.- El poder del color – Sandra Cuervo diez

2.- Psicología del color de Eva Heller

3.- Psicología de los Colores: El Color Verde. por Juan Núñez

4.- Color, arquitectura y estados de ánimo – monografia

5.- El color de las emociones .- Julio Santiago.- En ciencia cognitiva.Revista electrónica de divulgación.

6.- Psicologia del color.  A. Martinez Cañella – Plástica/dinámica

7.- De la teoría de los colores de Goethe a la InteraccIón del color de Albers. José Antonio Franco Taboada

8.- El color en la Psicología Alumno/a: Rocío Gómez Cañizares

9.- Aspectos psicológicos del color.-  Temas para la educación. Nº 11- 2010

10-Psicología de color y la forma.- Victor Manuel Moreno Mora- Universidad de Londres, para la licenciatura de diseño gráfico.

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