Sobre Árboles y Dioses

Los elementos de la naturaleza fueron lo primero que los hombres consideraron sagrado, es decir, digno de veneración: el espíritu de los animales, las fuentes, los ríos, los árboles … Antes que a los dioses, dieron culto a sus muertos y a la tumba de sus antepasados. Próximo a la tumba habría un árbol. De alguna manera debía de estar en contacto con el espíritu del difunto. Si el árbol era  grande y longevo sería porque su espíritu era poderoso. Los árboles centenarios fueron considerados en sí mismos una divinidad: se hablaba del sagrado aliso, la sagrada encina, etc. Más tarde los árboles fueron consagrados a un dios. Se les adornaba y se hacían ofrendas como si se tratara de la misma estatua de la divinidad. Las estatuas de los dioses se esculpieron en troncos de árboles sagrados antes de ser esculpidas en piedra. Un brote del árbol sagrado se transportaba al lugar donde se iba a fundar una colonia.

El templo más antiguo fue el bosque; el primer lugar destinado al culto de las divinidades. Cuando posteriormente se construyeron templos, alrededor se plantaban bosques, en los que se celebraban festividades y actos importantes. El carácter sagrado de los bosques permitía que los perseguidos por la justicia acudieran a refugiarse en ellos pidiendo asilo. Cortar los árboles era considerado un sacrilegio. Posteriormente, por ejemplo los romanos nombraron “arbor sancta” algunos árboles que había al borde de los caminos. En ellos se colgaban exvotos. Del  siglo IV al VII la Iglesia intentó prohibir el culto a los árboles. En el XIX en regiones budistas del sur del Asia aún se les adoraba.

De todos es conocido el papel bíblico del árbol de la Vida y del Árbol de la ciencia del bien y del mal.

En la mitología de las selvas de Malasia, el dios creador resuelve el problema de la superpoblación mundial convirtiendo en árboles a los  seres humanos. Los dioses vikingos  crearon la primera pareja humana a partir de dos árboles que crecían a la orilla del mar.

Vamos a ir pasando revista a los diferentes árboles en relación con la genealogía de las divinidades helénicas. Así, empezaremos por uno de ellos que está dedicado a una de las deidades más antiguas: Crono, que a su vez era representación de la Muerte y del Tiempo que devora a sus hijos. Eso es lo que hacía Crono (ver Cuadro de Goya). A Crono y a la Muerte estaba consagrado el Aliso. El aliso tiene unos frutos negros y crece a la orilla del agua. El agua también simbolizaba la Muerte. También le estuvo dedicado el Cornejo.

Crono todavía no era un dios olímpico. Era un titán. Los titanes fueron unas divinidades muy antiguas. Hijos de unos de los primeros dioses: el Cielo (Urano) y Gea (la Tierra).

Lámina ilustrada del Aliso (Alnus glutinosa). Fuente: Wikipedia. Ilustrador: Christiaan Sepp

Pero remontémonos al verdadero origen. En un principio existió el Caos, un vacío desordenado, una ciega anarquía.

De esta confusión aberrante surge Gea. Enseguida aparece Eros, el más bello entre los inmortales: es la energía, el amor en el cosmos. Caos prolonga su existencia en el tenebroso Tártaro, un mundo subterráneo y temible de triste destierro donde posteriormente irán a parar los dioses vencidos y los humanos muertos. Del Caos surgen también Oscuridad y Noche (para los griegos Érebo y Nix). La energía de Eros comienza a ejercer su poder y Érebo y Nix producen dos seres resplandecientes: Éter y Hémera (en griego Luz y Día).

Gea no necesita de Eros para producir ella sola a Urano (el Cielo), las Montañas y el Mar (Ponto).

Pero Gea no es inmune a la energía de Eros y con Urano engendra a los tres Hecantóquiros y los tres Cíclopes (los Cienbrazos y los Ojosredondos). Cuando los ve tan terribles, Urano oprime a Gea y no deja salir a sus hijos de sus entrañas.

Luego Gea y Urano engendran a los seis Titanes  y seis Titánides: Océano, Hiperión, Jápeto, Ceo, Crío y Crono; Rea (Cibeles), Mnemósine, Temis, Tethys, Febe y Tea.

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Urano, temeroso de que alguno le arrebate el poder, sigue impidiendo que salgan de las entrañas de Gea. Ésta, molesta como es natural, arma al último de sus hijos, Crono, con una hoz de pedernal. Crono corta los genitales de su padre Urano. Crono le grita su maldición: “Malnacido, te ocurrirá lo mismo que a mí: uno de tus hijos te destronará”.

De la sangre de Urano (Cielo) que cae a la Tierra nacen las tres Furias, los Gigantes y las tres ninfas del Fresno o Melíades. A las Furias (ó Erinias) les estuvo consagrado el Cedro. Unas gotas de sangre de Urano caen a la espuma del mar. Así surge la más bella de las diosas: Afrodita (nacida de la espuma). A ella le estuvieron consagrados el Mirto, el Rosal, el Manzano y el Membrillo.

Los hijos de Urano y Gea ya están libres. Crono (el de la Hoz) se casa con su hermana la titánide Rea (Cibeles). A ella le estuvieron dedicados muchos árboles: la Encina, el Pino, el Boj… Pero Crono no olvida la maldición de su padre Urano y, temeroso, también él opta por  hacerlos desaparecer. A medida que nacen, los devora. Primero se come a las tres chicas Hestia, Deméter, Hera; luego a los chicos Hades y Poseidón. El siguiente hubiera sido Zeus, pero Rea, en su lugar le dio a comer una piedra envuelta en pañales. Antes había dejado a Zeus al cuidado de las Ninfas del Fresno, que colgaron la cuna en uno de estos árboles para que no estuviera en contacto con la tierra. Cuando fue mayor, Zeus destronó a su padre, el titán Crono, y liberó a sus hermanos. Todos se fueron al monte Olimpo. A partir de ahí los titanes fueron sustituidos por los dioses Olímpicos: Zeus y sus hermanos. A Zeus se le consagraron la Encina y el Roble.


Los dioses olímpicos (en cursiva los nombres romanos)

Los dioses olímpicos de primera generación fueron los hijos de los titanes Crono y Rea (Cibeles): Hestia (Vesta), Hera (Juno), Deméter (Ceres), Hades (Plutón), Poseidón (Neptuno) y Zeus (Júpiter).

Luego vienen los olímpicos (del monte Olimpo) de 2ª generación: todos hijos de Zeus. Son los siguientes:

Hijo de Zeus y de la titánide Leto: Apolo (el Laurel)  (*)

Idem: Ártemis (melliza de Apolo) (la Palmera) (Diana)  (*)

Hijo de Zeus y la titánide Maya: Hermes (Mercurio)   (*)

Hija de Zeus y Deméter: Core-Perséfone (el Granado) (Proserpina)

Hija de Zeus y la titánide Metis: Atenea (el Olivo) (Minerva)

Hijo de Zeus y de la princesa Sémele: Dioniso (la Hiedra, la Vid) (Baco) (*)

Hijo de Zeus y Hera: Hefesto (Vulcano)  (*)

Hijo de Zeus y Hera: Ares (Marte)  (*)

Hijas de Zeus y la titánide Mnemósine (Memoria): las 9 Musas (el Sauce)

Hijas de Zeus y la titánide Temis: las 3 Horas y las 3 Moiras (Parcas)

Hijas de Zeus y la titánide Eurínome: las 3 Gracias (el Mirto y el Rosal) (*)

Hijo de Zeus con la princesa Alcmena: Heracles (Hércules) (los Álamos)

Con la princesa Leda: Cástor y Pólux, Helena (de Troya) y Clitemnestra

Con un * tienen cuadros muy importantes en el Prado: “La fragua de Vulcano” “Los borrachos” “Mercurio y Argo” “El dios Marte”- Todos de Velázquez.

“Las 3 Gracias” de Rubens y muchos más.